El diablo es tan astuto que incluso te ha hecho creer que no existe.


A veces me siento tan insignificante, tan imbécil, miro a mi alrededor y veo gente con mentes increíblemente retorcidas, gente que actúa de maneras inimaginables en esa persona o incluso en un ser humano. Es increíble ver como, por poner un ejemplo, los empresarios pueden ser dos personas a la vez, como le pueden poner cara agradable a un empleado que acaban de ascender porqué sobra gente en la oficina, y saben que esa persona no podrá soportar todas las presiones y responsabilidades de ese nuevo cargo y se acabará marchando por su propio pié sin que le haga falta despedirlo, quedando él como un rey.

Al fin y al cabo creo que son actitudes que vas aprendiendo a lo largo de los años por necesidad para lograr sobrevivir en un mundo como este. Como decía monseñor Ricard, profesor de literatura castellana; Más sabe el diablo por viejo que no por diablo.

(La frase del título no es mía)

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